Una gran duda se ha cernido sobre mi alma estos días, y el no poder solucionarla me ha creado un gran pesar. Un pesar agridulce, una angustia incesante de esas torturas masoquistas que nos ofertan placer a un alto precio, de esas que nos producen un dualismo que nos parten el alma.
En 12 días he llenado casi otro cuaderno entero con mis poemas, esos cuadernos que no se pueden enseñar, y gran parte de ese otro que me acompaña a todas partes. Téngase en cuenta que estos cuadernos suelen durar varios meses, cerca de un año.
Durante 12 días he llevado los cordones del zapato derecho desatados. Esta es una acción que me ayuda a tomar elecciones. Pues la belleza de la representación artística de este hecho que creo haber explicado en alguna ocasión me sumerge en una determinación y una libertad peligrante en la que me siento agusto y puedo pensar con una mayor claridad.
Los cordones de lo zapatos representan la levedad del ser humano en su entorno, el ser humano es libre siempre y cuando las circunstancias no le opriman siempre y cuando el mundo al que el está sujeto, su propia conciencia no lo estirpe haciendole caer, desgastandolo en el barro siendo oprimido una y otra vez y consiguiendo que todo el universo que lo mantiene pueda tambalearse e incluso caer.
Así me siento yo cuando soy consciente de la necesidad de reflexionar sobre los asuntos que trasformarán mi vida.
Ya he tomado una decisión. Esta me parte el alma, me tortura me escuece... pero me hace libre. Yo soy la libertad, y eso en este mundo estable me convierte en el abandono. Es duro. Siento cómo si me estiraran de ámbos brazos hasta partirme por en medio. Pero nada puedo hacer por evitar lo que soy.
El lugar dónde algunos de los pensamientos que pueblan mi mente, dejan constancia, aunque sea de manera desordenada e incoherente.
jueves, 14 de noviembre de 2013
domingo, 3 de noviembre de 2013
El hombre de las flores
Por las mañanas, después de escribir poesía aun dentro de las sábanas, lentamente me deslizo al mundo. Me voy a observarlo. Las personas se repiten. No se quienes son, pero reconozco sus rostros. Soy incapaz de darles una identidad, pero mis ojos han vistos sus facciones antes. También he visto sus actos antes. Son similares. A diario. Se repiten, cómo estas palabras. Repetidas. una y mil veces. Fraccionadas. En mi mente. Y por eso, las fracciono en mi discurso.
Una de estas historias que se entrecruzan a diario con la mía, dejándome perpleja es la del hombre de las flores.
Todas las mañanas, observo cómo el mismo anciano, entra en la floristería que se encuentra en la mitad de la calle Matía compra un gran ramo de flores, cada vez diferente y camina sujetando el ramo amorosamente entre sus manos, hasta llegar al mismo edificio.
Nunca he esperado a ver que pasa después.
El viernes, el día de todos los santos, este hombre siguió su ritual. Pero en el día de todos los santos mucha gente camina con flores. Muchos las llevan a las tumbas de sus seres queridos. Este hombre se camuflaba entre todas estas personas, pero yo se que el compra flores todos los días. La diferencia es que este viernes tras oler el ramo de rosas que había comprado en lugar de recorrer su itinerario habitual, metió delicadamente las flores en el maletero de su coche y fue en otra dirección.
Pero las rosas no son el tipo de flores que se dejan en una tumba.
O quizá sí.
No lo se.
Así pues me dirigí al cementerio, pues adoro los cementerios en estas fechas. La lluvia de otoño y la abundancia de flores para estas fechas me parecen una de las escenas más hermosas del año.
No se que hizo el anciano, que sucedió con esas flores, ni a quién destina sus flores todos los días. Pero me sugiere muchas historias. Pero sobre todo lo que más me suscita es una pregunta.
¿es el lenguaje simbólico (cómo por ejemplo el hecho de entregar flores) algo universal (o al menos común en cada cultura? ¿O somos islas simbólicas que interpretan lo que desean y por eso siguen creando y creando más simbolismo?
En el mundo real, no se dan explicaciones del simbolismo, aunque mi mente haga esas preguntas. ¿a caso se da por hecho que se ha interpretado correctamente?
Estoy desviandome del tema: El caso es que las flores son más que simples flores.
En mi casa han comenzado a crecer unos hermosos Asfodelos, ¿las habrá plantado alguien para mi?
No lo se, pero sus semillas ya se están alojando en mi corazón
Una de estas historias que se entrecruzan a diario con la mía, dejándome perpleja es la del hombre de las flores.
Todas las mañanas, observo cómo el mismo anciano, entra en la floristería que se encuentra en la mitad de la calle Matía compra un gran ramo de flores, cada vez diferente y camina sujetando el ramo amorosamente entre sus manos, hasta llegar al mismo edificio.
Nunca he esperado a ver que pasa después.
El viernes, el día de todos los santos, este hombre siguió su ritual. Pero en el día de todos los santos mucha gente camina con flores. Muchos las llevan a las tumbas de sus seres queridos. Este hombre se camuflaba entre todas estas personas, pero yo se que el compra flores todos los días. La diferencia es que este viernes tras oler el ramo de rosas que había comprado en lugar de recorrer su itinerario habitual, metió delicadamente las flores en el maletero de su coche y fue en otra dirección.
Pero las rosas no son el tipo de flores que se dejan en una tumba.
O quizá sí.
No lo se.
Así pues me dirigí al cementerio, pues adoro los cementerios en estas fechas. La lluvia de otoño y la abundancia de flores para estas fechas me parecen una de las escenas más hermosas del año.
No se que hizo el anciano, que sucedió con esas flores, ni a quién destina sus flores todos los días. Pero me sugiere muchas historias. Pero sobre todo lo que más me suscita es una pregunta.
¿es el lenguaje simbólico (cómo por ejemplo el hecho de entregar flores) algo universal (o al menos común en cada cultura? ¿O somos islas simbólicas que interpretan lo que desean y por eso siguen creando y creando más simbolismo?
En el mundo real, no se dan explicaciones del simbolismo, aunque mi mente haga esas preguntas. ¿a caso se da por hecho que se ha interpretado correctamente?
Estoy desviandome del tema: El caso es que las flores son más que simples flores.
En mi casa han comenzado a crecer unos hermosos Asfodelos, ¿las habrá plantado alguien para mi?
No lo se, pero sus semillas ya se están alojando en mi corazón
sábado, 26 de octubre de 2013
Hablaré con el atardecer
En una hermosa mañana de otoño, puedo verlo todo con más calma, aunque me encuentro ante la misma pregunta, que no tiene respuesta, que es un sentimiento, que no puede ser explicado. Pero ahora no me parece tan... urgente quizás.
Después de dos noches enteras sin dormir, tan sólo escribiendo poesía, deseando no volver a escribir nunca más, pero sonriendome amargamente al pensarlo, sabiendo que eso sería imposible.
Después de haber continuado la eterna historia del Tea tree oil, tan importante para mi, tan estúpida de contar, tan carente de sentido, y tan necesaria para entender mi vida.
Tras encontrar anotaciones en un libro releído una y mil veces.
Tras conmoverme con una epístola de la que yo no era destinataria.
Escuchando patéticas, sinfonías, y segundos movimientos sin haberme dignado a escuchar las primeras partes.
Viviendo sin vivir, pues adolezco de la mortal enfermedad de estar viva.
Y no sé cómo sentirme al respecto, puesto que desde que sin afán de búsqueda, con desgana y lentos dedos palpando las formas del mundo reencontré aquello, tan insignificante a ojos de cualquiera, tan intexpresable en palabras, tan estúpido y carente de sentido. Desde entonces la vida se desmorona a cada paso que doy, con un único deseo, con un único sentido, con una locura incontenible.
Siguiendo flechas que no puedo alcanzar. Esperando al tiempo, al espacio, a la apatía, pues la emoción es demasiado insoportable cómo para seguir viviendo si he de abandonarla.
Y si no puedo dar rienda suelta mi deseo, ni tampoco dejar a mis lagrimas fluir. Entonces no quiero ésta vida. Porque el anhelo es más grande que la esperanza y que el miedo.
Pero en una mañana de Otoño decido cargar de nuevo mi mochila e ir a hablar con en atardecer desde lo alto de una montaña, espero reencontrarme con mis lagrimas, que me han abandonado. Espero que mi pecho pueda volver a albergar el amor sin sufrir. Y dejaré al designio de la noche la elección de si volveré o no.
Después de dos noches enteras sin dormir, tan sólo escribiendo poesía, deseando no volver a escribir nunca más, pero sonriendome amargamente al pensarlo, sabiendo que eso sería imposible.
Después de haber continuado la eterna historia del Tea tree oil, tan importante para mi, tan estúpida de contar, tan carente de sentido, y tan necesaria para entender mi vida.
Tras encontrar anotaciones en un libro releído una y mil veces.
Tras conmoverme con una epístola de la que yo no era destinataria.
Escuchando patéticas, sinfonías, y segundos movimientos sin haberme dignado a escuchar las primeras partes.
Viviendo sin vivir, pues adolezco de la mortal enfermedad de estar viva.
Y no sé cómo sentirme al respecto, puesto que desde que sin afán de búsqueda, con desgana y lentos dedos palpando las formas del mundo reencontré aquello, tan insignificante a ojos de cualquiera, tan intexpresable en palabras, tan estúpido y carente de sentido. Desde entonces la vida se desmorona a cada paso que doy, con un único deseo, con un único sentido, con una locura incontenible.
Siguiendo flechas que no puedo alcanzar. Esperando al tiempo, al espacio, a la apatía, pues la emoción es demasiado insoportable cómo para seguir viviendo si he de abandonarla.
Y si no puedo dar rienda suelta mi deseo, ni tampoco dejar a mis lagrimas fluir. Entonces no quiero ésta vida. Porque el anhelo es más grande que la esperanza y que el miedo.
Pero en una mañana de Otoño decido cargar de nuevo mi mochila e ir a hablar con en atardecer desde lo alto de una montaña, espero reencontrarme con mis lagrimas, que me han abandonado. Espero que mi pecho pueda volver a albergar el amor sin sufrir. Y dejaré al designio de la noche la elección de si volveré o no.
sábado, 19 de octubre de 2013
¿el arte de redimirse o redimirse en el arte?
Y vuelve de nuevo la reflexión, pero creo que esta vez algo más acertada aunque algo incongruente.
¿porqué la necesidad de redención?
La redención es absurda, no hay salvación, no hay perdón posible, la venganza es indiscriminada, cómo la ira, y tras ellas la necesidad de perdón y culpa. Pero esta necesidad no tiene ningún sentido. Al igual que la motivación que causó la necesidad de la explosión no se planteó los alcances morales de sus acciones, la respuesta tampoco habría de someterse a ese rasero, pero lo hace.
Nada puede limpiar nuestras faltas. Y la tortura que conlleva la autodestrucción no es más que una estúpida forma de eterno retorno de la redención. Ni que decir queda que la tortura para redimirse de la tortura misma es necesariamente eterna, por la tanto el sentimiento de redención jamás podrá ser satisfecho esto es: la necesidad es de tortura no de redención, pero claro es mucho más difícil aceptar eso. y nos faltaría una pieza en el puzzle.
¿que queda entonces? pues la amoralidad o la aceptación de la inmoralidad, pero ambas nos devuelven al mismo punto. ¿Acaso no hay posibilidad de salvación?
El decadentismo nos lleva a esto, pero es mentira. Ni el existencialista más decadente de todos los que abogan por la inmoralidad (o una falsa amoralidad) se salva del hecho de abogar por algo. ¿cómo se redimen? En su propio arte.
Escritores, pintores, músicos, escultores de la decadencia, incluso los simples charlatanes que beben del sofismo para poder abogar por la inmoralidad. Todos hacen arte para redimirse no para vanagloriarse.
Es el doble espejo de las artes. El artista está solo cuando crea, y después muestra su desnudez, y se regodea en el impacto y en la incomprensión de dicha obra pero no por ello moraliza. El arte es el ciclo último del decadente pues al no soportar la existencia le da la vuelta a la vida, así pues en la vida primero se muestra y después viene la reflexión en soledad. ¿quizá esto sea mucho más doloroso e insoportable?
Por ese mismo motivo somos también grandes consumidores de arte, de desgracias ajenas, esas que tanto nos gustan y nos impactan ya sean por ser reprobables o deseables.
La tortura final del artista es siempre sentir la redención en el proceso creativo en el trabajo y la tortura última en la muestra de su alma para finalmente cumplir el cupo de dolor por el "pecado" y sentir con ello esa falsa sensación de redención que critíca en su propia obra.
Querría decir más cosas al respecto, pero ya me redimí hace tiempo
aunque claro no hay ya posibilidad de salvación.
¿porqué la necesidad de redención?
La redención es absurda, no hay salvación, no hay perdón posible, la venganza es indiscriminada, cómo la ira, y tras ellas la necesidad de perdón y culpa. Pero esta necesidad no tiene ningún sentido. Al igual que la motivación que causó la necesidad de la explosión no se planteó los alcances morales de sus acciones, la respuesta tampoco habría de someterse a ese rasero, pero lo hace.
Nada puede limpiar nuestras faltas. Y la tortura que conlleva la autodestrucción no es más que una estúpida forma de eterno retorno de la redención. Ni que decir queda que la tortura para redimirse de la tortura misma es necesariamente eterna, por la tanto el sentimiento de redención jamás podrá ser satisfecho esto es: la necesidad es de tortura no de redención, pero claro es mucho más difícil aceptar eso. y nos faltaría una pieza en el puzzle.
¿que queda entonces? pues la amoralidad o la aceptación de la inmoralidad, pero ambas nos devuelven al mismo punto. ¿Acaso no hay posibilidad de salvación?
El decadentismo nos lleva a esto, pero es mentira. Ni el existencialista más decadente de todos los que abogan por la inmoralidad (o una falsa amoralidad) se salva del hecho de abogar por algo. ¿cómo se redimen? En su propio arte.
Escritores, pintores, músicos, escultores de la decadencia, incluso los simples charlatanes que beben del sofismo para poder abogar por la inmoralidad. Todos hacen arte para redimirse no para vanagloriarse.
Es el doble espejo de las artes. El artista está solo cuando crea, y después muestra su desnudez, y se regodea en el impacto y en la incomprensión de dicha obra pero no por ello moraliza. El arte es el ciclo último del decadente pues al no soportar la existencia le da la vuelta a la vida, así pues en la vida primero se muestra y después viene la reflexión en soledad. ¿quizá esto sea mucho más doloroso e insoportable?
Por ese mismo motivo somos también grandes consumidores de arte, de desgracias ajenas, esas que tanto nos gustan y nos impactan ya sean por ser reprobables o deseables.
La tortura final del artista es siempre sentir la redención en el proceso creativo en el trabajo y la tortura última en la muestra de su alma para finalmente cumplir el cupo de dolor por el "pecado" y sentir con ello esa falsa sensación de redención que critíca en su propia obra.
Querría decir más cosas al respecto, pero ya me redimí hace tiempo
aunque claro no hay ya posibilidad de salvación.
viernes, 11 de octubre de 2013
Mucho escrito en mucho tiempo sin escribir
El camino fue la experiencia más sumamente sublime de toda mi corta existencia, un nuevo ser surgió, libre de todo el pasado, pero teniéndolo muy presente. con libertad, humildad (por una vez en la vida), rebosante de amor, hacia el mundo, hacia uno mismo, con asombro por el mundo y por los mundos. Con la pureza de la esencia más profunda, descarnada, desnuda, sobria y amada. Con el arte, con la pasión nunca perdida por las palabras, con la fascinación por los colores con la música del universo. Con el respeto por el amor, por el silencio y por la verdad.
Pero desde que volví al mundo, a este mundo que me dicen que es el real pero que mi alma se atreve a cuestionarlo, me encuentro muerta. El mundo me mata y trata de llenarme de mierda, de podredumbre, de cínica incomprensión, del absurdo del odio y de la absurdez del ego, ese que habría de callar cuando se encuentra con algo incorrupto, pero no lo hace y lo único que intenta es corromperlo.
Mi propio ego también ha vuelto ¿para que negarlo? eso iría contra la poca pureza que se adhirió a mi ser y todavía resiste a los golpes del mundo, ensangrentado, sin piel que la recubra, pero al fin y al cabo un corazón que pese a todo sigue latiendo, bombeando sangre, y no se para aunque se estremezca después de cada latigazo.
Pero mi ego, aunque presente, se presenta y se representa de diferente manera. Ahora lo hace desde una pureza corrupta por incorrupción. ¿paradojas? ¡cómo no!.
Voy a desarrollar esta idea que acabo de concebir tras leer detenidamente mis propios escritos:
Estoy tan sumamente cansada de trabajar para hacer bien las cosas, para estar dentro de la coherencia, para ocultar mi locura, y mi ser. Tan cansada de hacer cosas bonitas, tan asqueada de lo se supone que tendría que ser, tan enferma de no poder estar enferma, tan cansada... ¿y para que? ¿Para que cuando mis corazas desfallece y alguien puede ver un poquito de lo que hay salga huyendo desaborido y asqueado por no poder soportar la verdad? pues me niego, y llevo ya un tiempo negandome. Ahora vomito hasta mis tripas, escupo todo, el vomito sale fuera, y deja de hacerme daño, aunque aun huele. Y así no hay temores, me cargo el miedo, y de paso me deshago de los esquiroles. ¿cómo funciona mi ego aquí? muy sencillo Sí eres capaz de ver mi mierda y aun así no me juzgas adelante. y si ya te la muestro de antemano, no tengo que estar preocupada de que un día la descubras.
Se vive más tranquila la verdad.
Aunque sea hacer trampas.
pero eso es lo que hace el ego, trampas. y ahora hago trampas al mundo siguiendo las reglas de mi propio juego. Sin violarlo con la mentira, solo lo que hay. Y quién se asquee pues que vomite.
Hasta hace un par de semanas no he podido escribir. primero porque estaba viviendo, después porque estaba rumiando y finalmente porque estaba vomitando. Pero vuelvo a las andadas y he empezado de nuevo a convertir el vómito en arte. ¿por que no?.
Y hablando de cosas más agradables:
he escrito mi primer soneto
he recitado en público por primera vez, y eso me emociona,
y cuando los versos volaban, volé con ellos, que me guiaban a lugares muy lejanos pero muy cercanos porque estaban en mi. Y porque pese al ego de artista y filósofos algo en mi me hace amar en narcisismo, y deslumbrarme ante los ególatras. Y vuelvo a amar el arte, aunque pase por encima, trataré de no corromperlo.
Y la mujer de las metáforas me hace pensar mucho. Porque las metáforas son más amplias que las sentencia por lo tanto son expertas en decir más sobre lo que no dicen.
Y el hombre de los cohetes amarillos zumba tanto que me desorienta y así puedo orientarme de nuevo
y el filosofo que no sabe lo que es filosofía es un genio y no lo sabe, y siempre me saca sonrisas y me ayuda a crear
Y las mujeres extrañas que conmigo viven, son dignas de estudio y me entretienen, pero a menudo me sorprenden para bien.
Y aunque muerta y sin flechas siento que aun quedan cosas que no han sido corrompidas, y eso es la pureza que llevaba años ansiando.
Pero desde que volví al mundo, a este mundo que me dicen que es el real pero que mi alma se atreve a cuestionarlo, me encuentro muerta. El mundo me mata y trata de llenarme de mierda, de podredumbre, de cínica incomprensión, del absurdo del odio y de la absurdez del ego, ese que habría de callar cuando se encuentra con algo incorrupto, pero no lo hace y lo único que intenta es corromperlo.
Mi propio ego también ha vuelto ¿para que negarlo? eso iría contra la poca pureza que se adhirió a mi ser y todavía resiste a los golpes del mundo, ensangrentado, sin piel que la recubra, pero al fin y al cabo un corazón que pese a todo sigue latiendo, bombeando sangre, y no se para aunque se estremezca después de cada latigazo.
Pero mi ego, aunque presente, se presenta y se representa de diferente manera. Ahora lo hace desde una pureza corrupta por incorrupción. ¿paradojas? ¡cómo no!.
Voy a desarrollar esta idea que acabo de concebir tras leer detenidamente mis propios escritos:
Estoy tan sumamente cansada de trabajar para hacer bien las cosas, para estar dentro de la coherencia, para ocultar mi locura, y mi ser. Tan cansada de hacer cosas bonitas, tan asqueada de lo se supone que tendría que ser, tan enferma de no poder estar enferma, tan cansada... ¿y para que? ¿Para que cuando mis corazas desfallece y alguien puede ver un poquito de lo que hay salga huyendo desaborido y asqueado por no poder soportar la verdad? pues me niego, y llevo ya un tiempo negandome. Ahora vomito hasta mis tripas, escupo todo, el vomito sale fuera, y deja de hacerme daño, aunque aun huele. Y así no hay temores, me cargo el miedo, y de paso me deshago de los esquiroles. ¿cómo funciona mi ego aquí? muy sencillo Sí eres capaz de ver mi mierda y aun así no me juzgas adelante. y si ya te la muestro de antemano, no tengo que estar preocupada de que un día la descubras.
Se vive más tranquila la verdad.
Aunque sea hacer trampas.
pero eso es lo que hace el ego, trampas. y ahora hago trampas al mundo siguiendo las reglas de mi propio juego. Sin violarlo con la mentira, solo lo que hay. Y quién se asquee pues que vomite.
Hasta hace un par de semanas no he podido escribir. primero porque estaba viviendo, después porque estaba rumiando y finalmente porque estaba vomitando. Pero vuelvo a las andadas y he empezado de nuevo a convertir el vómito en arte. ¿por que no?.
Y hablando de cosas más agradables:
he escrito mi primer soneto
he recitado en público por primera vez, y eso me emociona,
y cuando los versos volaban, volé con ellos, que me guiaban a lugares muy lejanos pero muy cercanos porque estaban en mi. Y porque pese al ego de artista y filósofos algo en mi me hace amar en narcisismo, y deslumbrarme ante los ególatras. Y vuelvo a amar el arte, aunque pase por encima, trataré de no corromperlo.
Y la mujer de las metáforas me hace pensar mucho. Porque las metáforas son más amplias que las sentencia por lo tanto son expertas en decir más sobre lo que no dicen.
Y el hombre de los cohetes amarillos zumba tanto que me desorienta y así puedo orientarme de nuevo
y el filosofo que no sabe lo que es filosofía es un genio y no lo sabe, y siempre me saca sonrisas y me ayuda a crear
Y las mujeres extrañas que conmigo viven, son dignas de estudio y me entretienen, pero a menudo me sorprenden para bien.
Y aunque muerta y sin flechas siento que aun quedan cosas que no han sido corrompidas, y eso es la pureza que llevaba años ansiando.
viernes, 7 de junio de 2013
Al camino voy
Al camino voy
¿y que decir me queda?
Nada.
No se por qué camino, por cuanto tiempo ni que me motiva a ello, solo se que en unas horas estaré en Roncesvalles, con mi macuto y nada más. Sin nadie más.
En soledad parto, con el fin de llegar a Santiago, a Finisterre. Caminar por un campo de estrellas en busca de a saber qué y llegar al fin del mundo.
Pues nada se, no se que me deparará el mañana, ni quien seré mañana. Un viaje en el que espero morir, y renacer en un nuevo ser. Seguiré los pasos de otros cientos de miles, anónimos, cómo yo que partieron en busca de algo, o en busca de nada, que no son nadie y que lo son todo. Una más, sin nombre, rostro ni profesión, sólo una figura más que desde la lejanía camina hasta Santiago sin nada más que lo necesario para sobrevivir. Una figura anónima más, pero viva.
El anónimo del camino es lo opuesto al anónimo del mundo. En las ciudades no somos nadie y pretendemos serlo todo. En el camino, somos todo, la esencia más pura del individuo, pero al mismo tiempo no pretendemos ser nadie. Sólo un caminante.
No voy en calidad de nada, en el camino, no soy estudiante, pobre, rica, banquera, ejecutiva, o mendiga, sólo un caminante.
Camino, camino, camino...
¿y que decir me queda?
Nada.
No se por qué camino, por cuanto tiempo ni que me motiva a ello, solo se que en unas horas estaré en Roncesvalles, con mi macuto y nada más. Sin nadie más.
En soledad parto, con el fin de llegar a Santiago, a Finisterre. Caminar por un campo de estrellas en busca de a saber qué y llegar al fin del mundo.
Pues nada se, no se que me deparará el mañana, ni quien seré mañana. Un viaje en el que espero morir, y renacer en un nuevo ser. Seguiré los pasos de otros cientos de miles, anónimos, cómo yo que partieron en busca de algo, o en busca de nada, que no son nadie y que lo son todo. Una más, sin nombre, rostro ni profesión, sólo una figura más que desde la lejanía camina hasta Santiago sin nada más que lo necesario para sobrevivir. Una figura anónima más, pero viva.
El anónimo del camino es lo opuesto al anónimo del mundo. En las ciudades no somos nadie y pretendemos serlo todo. En el camino, somos todo, la esencia más pura del individuo, pero al mismo tiempo no pretendemos ser nadie. Sólo un caminante.
No voy en calidad de nada, en el camino, no soy estudiante, pobre, rica, banquera, ejecutiva, o mendiga, sólo un caminante.
Camino, camino, camino...
Ultreya
sábado, 20 de abril de 2013
Arizona
Otra vez he tenido es sueño, ese sueño delirante, que no se ya si es sueño, sensación o recuerdo.
Es Arizona, pero más que Arizona es el camino, que me llama de nuevo, sólo que tengo la certeza de que este me espera ansiosamente y de manera continuada.
Una gran y enorme carretera dónde la linea que marca el horizonte corta absolutamente por la mitad el narnaja de la tierra con el azul del cielo. Kilómetros y kilómetros de interminable paisaje desértico con el viento golpeandome el rostro mientras conduzco quien sabe que cacharro ruidoso. Un cactus, una piedra un camino una sóla persona y nada más. El calor y el humeante asfalto casi me causan alucinaciones, pero ya suficiente alucinación es estar surcando el desierto.
En la radio suena Santana, y ¿que voy a hacer salvo seguir conduciendo?, lo mejor llega al atardecer, el frio empieza a molestar la sensibilidad de cualquier desafortunado que no cuente con una bufanda, la bufanda amarilla que la mexicana Carmelita me regaló va a salvarme la vida. La puesta de sol provoca kilométricas sombras en el paisaje completamente naranja, sigo mirándolas y mirándolas, fundiéndome con ellas. También es hora de las vivoras, así pues cuando el sol termine de ponerse tendré que dormir sobre el cacharro que conduzco aunque se que no lo lograré pues la visión sin obstáculos de la luz de las estrellas estrujará mi ser sin dejarle apenas respiración ni fuerzas para perder la conciencia.
Antes de que el sol comience a salir vuelvo al volante, no tengo prisa pero no quiero dejar este momento nunca, por lo que en una acto pasional sin justificación alguna grito y me siento libre y lloro y se acabó porque es aquí dónde siempre despierto con una gran exhalación y una sonrisa en los labios. Arizona tengo una cuenta pendiente contigo.
Es Arizona, pero más que Arizona es el camino, que me llama de nuevo, sólo que tengo la certeza de que este me espera ansiosamente y de manera continuada.
Una gran y enorme carretera dónde la linea que marca el horizonte corta absolutamente por la mitad el narnaja de la tierra con el azul del cielo. Kilómetros y kilómetros de interminable paisaje desértico con el viento golpeandome el rostro mientras conduzco quien sabe que cacharro ruidoso. Un cactus, una piedra un camino una sóla persona y nada más. El calor y el humeante asfalto casi me causan alucinaciones, pero ya suficiente alucinación es estar surcando el desierto.
En la radio suena Santana, y ¿que voy a hacer salvo seguir conduciendo?, lo mejor llega al atardecer, el frio empieza a molestar la sensibilidad de cualquier desafortunado que no cuente con una bufanda, la bufanda amarilla que la mexicana Carmelita me regaló va a salvarme la vida. La puesta de sol provoca kilométricas sombras en el paisaje completamente naranja, sigo mirándolas y mirándolas, fundiéndome con ellas. También es hora de las vivoras, así pues cuando el sol termine de ponerse tendré que dormir sobre el cacharro que conduzco aunque se que no lo lograré pues la visión sin obstáculos de la luz de las estrellas estrujará mi ser sin dejarle apenas respiración ni fuerzas para perder la conciencia.
Antes de que el sol comience a salir vuelvo al volante, no tengo prisa pero no quiero dejar este momento nunca, por lo que en una acto pasional sin justificación alguna grito y me siento libre y lloro y se acabó porque es aquí dónde siempre despierto con una gran exhalación y una sonrisa en los labios. Arizona tengo una cuenta pendiente contigo.
viernes, 1 de marzo de 2013
La redención del silencio
Impulsos de racionalidad reprimida
Confesiones Agustinas en busca de redención que lo único que consiguen es hundir en la miseria la estima del alma que comprende la mente.
Frenesí orgiastico que impulsa el fluir Heraclitiano en lo más oscuro de su filosofía.
preocupación por la despreocupación y despreocupación por la preocupación. circulos viciosos que no terminan nunca, que no empiezan nunca que todo lo obsorben en el significado del sinsentido, en el sinsentido de la significación.
¡Rucula!, ¡Romanescu!, ¡Repollo!.
Las sinapsis han de ser azules. Las catársis incoloras.
La palabra interesente tiene interesantes consecuencias.
Majestuosos cortejos, desde los pequeños impulsos de las aves, que saltan, que vuelan, pero siempre se cortejan sobre tierra para poder volar en comunión con la naturaleza. El oro es sólo oro, las plumas son sólo plumas, la tinta no, la tinta es muchísimo más y por tanto los mejores escritores son los calamares. Cientos de escritores torturados expulran rafagas de tinta violentamente cómo calameres temerosos de ser esesinados por enormes osos marinos.
Pero hoy no. Hoy hace sol. y hasta el solitario suicida que por primera vez deja entrar un tenue rayo de luz por su ventana, devolviendo a la vida a aquella ya mustia planta que hacía siglos no era regada, ha de desprenserse de la oscuridad, de la clausura, no es exaltación, ni ira, ni pasión, pero tampo apatía, tan sólo silencio, y con el la redención
Confesiones Agustinas en busca de redención que lo único que consiguen es hundir en la miseria la estima del alma que comprende la mente.
Frenesí orgiastico que impulsa el fluir Heraclitiano en lo más oscuro de su filosofía.
preocupación por la despreocupación y despreocupación por la preocupación. circulos viciosos que no terminan nunca, que no empiezan nunca que todo lo obsorben en el significado del sinsentido, en el sinsentido de la significación.
¡Rucula!, ¡Romanescu!, ¡Repollo!.
Las sinapsis han de ser azules. Las catársis incoloras.
La palabra interesente tiene interesantes consecuencias.
Majestuosos cortejos, desde los pequeños impulsos de las aves, que saltan, que vuelan, pero siempre se cortejan sobre tierra para poder volar en comunión con la naturaleza. El oro es sólo oro, las plumas son sólo plumas, la tinta no, la tinta es muchísimo más y por tanto los mejores escritores son los calamares. Cientos de escritores torturados expulran rafagas de tinta violentamente cómo calameres temerosos de ser esesinados por enormes osos marinos.
Pero hoy no. Hoy hace sol. y hasta el solitario suicida que por primera vez deja entrar un tenue rayo de luz por su ventana, devolviendo a la vida a aquella ya mustia planta que hacía siglos no era regada, ha de desprenserse de la oscuridad, de la clausura, no es exaltación, ni ira, ni pasión, pero tampo apatía, tan sólo silencio, y con el la redención
sábado, 23 de febrero de 2013
Danzante de ojos cerrados,
colores entremezclados,
letras a las que ya no agrado.
Tiembla mi mano
mi corazón late desbocado
permite la existencia de los hados
la métrica es el diablo
la cólera se ha curado
la cordura no es algo soñado
El destino me ha creado
Y a si se lo pago
negando su significado
No sabía como presentar eso, ni lo sé ahora, lo único que se es que lo físico no es ya suficiente para expresar ni siquiera soporta la existencia de la mente. no se dónde se encuentra esta, ni tampoco el alama que la acompaña quizás sean uno, quizás no. no es tormento, ni siquiera desolación es que simplemente me siento incapaz de ver el mundo, de reaccionar racionalmente. y ahora que mi cuerpo se revela quizás para dejar espacio a la filosofía y el arte, como medios para lo sublime, y cómo fines en sí mismos.
sí no hubiese hecho caso a la racionalidad no hubiese conocido al origen y sin ello no se hubiese producido la torsión que dio pie a la magnificencia, sin ello el arte no se hubiera encontrado con la filosofía por lo que no hubiera estado completo y sin ello no hubiera podido concebir a la Nietszche Zaratrustiana que me lleva por los caminos de lo sensorial.Y sin ello yo nada de esto hubiese conocido y ahora que tengo la certeza de que los locos son los únicos cuerdos, de que la sabiduría esta en el arte, en la expresión y en el conocimiento, incluyendo a la ciencia si el positivismo no tratase de suprimir todo lo demás.
Ahora que lo veo que lo siento que lo escucho que lo practico que soy cómo plastilina moldeada por un destino incierto que me permite cada vez acercarme más al todo. Ni mi cuerpo ni mi mente me pertenecen, pero sí el mundo y todo lo demás.
vuelvo a citar a Nietszche:
arte filosofía y ciencia están tan dentro de mi que algún día pariré centauros.
La paradoja de lo abstracto incluso intentando escrutarlo desde la racionalidad será siempre la esencia de la libertad y esta la esencia de la locura que a su vez engendra genialidad y así y sólo así podría uno acercarse a la verdad a riesgo de perder la cordura y cómo condición última para verla.
(que mística me he despertado hoy)
colores entremezclados,
letras a las que ya no agrado.
Tiembla mi mano
mi corazón late desbocado
permite la existencia de los hados
la métrica es el diablo
la cólera se ha curado
la cordura no es algo soñado
El destino me ha creado
Y a si se lo pago
negando su significado
No sabía como presentar eso, ni lo sé ahora, lo único que se es que lo físico no es ya suficiente para expresar ni siquiera soporta la existencia de la mente. no se dónde se encuentra esta, ni tampoco el alama que la acompaña quizás sean uno, quizás no. no es tormento, ni siquiera desolación es que simplemente me siento incapaz de ver el mundo, de reaccionar racionalmente. y ahora que mi cuerpo se revela quizás para dejar espacio a la filosofía y el arte, como medios para lo sublime, y cómo fines en sí mismos.
sí no hubiese hecho caso a la racionalidad no hubiese conocido al origen y sin ello no se hubiese producido la torsión que dio pie a la magnificencia, sin ello el arte no se hubiera encontrado con la filosofía por lo que no hubiera estado completo y sin ello no hubiera podido concebir a la Nietszche Zaratrustiana que me lleva por los caminos de lo sensorial.Y sin ello yo nada de esto hubiese conocido y ahora que tengo la certeza de que los locos son los únicos cuerdos, de que la sabiduría esta en el arte, en la expresión y en el conocimiento, incluyendo a la ciencia si el positivismo no tratase de suprimir todo lo demás.
Ahora que lo veo que lo siento que lo escucho que lo practico que soy cómo plastilina moldeada por un destino incierto que me permite cada vez acercarme más al todo. Ni mi cuerpo ni mi mente me pertenecen, pero sí el mundo y todo lo demás.
vuelvo a citar a Nietszche:
arte filosofía y ciencia están tan dentro de mi que algún día pariré centauros.
La paradoja de lo abstracto incluso intentando escrutarlo desde la racionalidad será siempre la esencia de la libertad y esta la esencia de la locura que a su vez engendra genialidad y así y sólo así podría uno acercarse a la verdad a riesgo de perder la cordura y cómo condición última para verla.
(que mística me he despertado hoy)
lunes, 11 de febrero de 2013
existencia ¡dame un respiro!
Ahora que he tenido tiempo suficiente para asimilar todo lo que ha pasado en lo poco que llevamos de año puedo empezar a plantearme cual será mi proximo destino.
Paris fue un experiencia increible. Deseo con todas mis fuerzas poder volver, jamás me cansaría de Montmatre, ni de ninguna de sus calles ya sea el barrio Latino, St germain, o cualquiera de las Gar que tanto odiaba mientras estaba allí.
Los locos: esa otra parte de mi vida, no se si llegara algún día en que pueda decir no hay ningún loco que me pueda sorprender, cada uno está peor que el anterior y estos me persguen hasta cuando estoy fuera de casa (que casi que mejor) pero cada uno me da una nueva visión del mundo. Ni que decr queda que las lecturas de Sartre me hacen dudar de mi propia cordura y quizá acabe por que no uniendome a esos locos que me persiguen.
Ser mimo por un día es genial, ni que decir queda que toda la reflexión a la que induce no sólo el silencio, sino el contacto físico-expresivo que me proporcionaba mi papel, da un nuevo prisma a mi vida.
Mi breve estudio sobre la filosofía de Marcel Marceau me ayudó a meterme en el papael, pero me dio una visión del mimo que jamás me había detenido a pensar.
A partir de ahora seré un mimo callejero de vez en cuando. (Tampoco será la primera locura que haga, ni la ultima).
La facultad está rebosante de nuevas ideas con el principio del cuatrimestre, y todo esto me parecen demasiadas experiencias juntas, excesivas para que mi precaria estabilidad mental pueda asumirlas pero que se le va a hacer.
Jamás olvidaré las cosas que me pasan cuando salgo con la mujer que solo come pure de calabaza, parece que tuviesemos atracción hacia lo subrealista, puesto que no hay ningún otro adjetivo para calificar los sucesos que acontecen en nuestra existencia. Ahora ya no sólo nos persiguen los locos sino que nosotras les perseguimos a ellos.
Por último decir a aquel que me lea (que supongo no es nadie pero a mi me consuela pensar que si) que la timidez no aporta nada que el mundo no viene a nosotros si nosostros no vamos al mundo. Lo único que se arriesga uno al hablar con un desconcido es a perder el encanto que le proporciona el hecho de ser simplemete es un desconocido. Sin embargo aquel ue arriesga suele ganar!. He dicho.
Paris fue un experiencia increible. Deseo con todas mis fuerzas poder volver, jamás me cansaría de Montmatre, ni de ninguna de sus calles ya sea el barrio Latino, St germain, o cualquiera de las Gar que tanto odiaba mientras estaba allí.
Los locos: esa otra parte de mi vida, no se si llegara algún día en que pueda decir no hay ningún loco que me pueda sorprender, cada uno está peor que el anterior y estos me persguen hasta cuando estoy fuera de casa (que casi que mejor) pero cada uno me da una nueva visión del mundo. Ni que decr queda que las lecturas de Sartre me hacen dudar de mi propia cordura y quizá acabe por que no uniendome a esos locos que me persiguen.
Ser mimo por un día es genial, ni que decir queda que toda la reflexión a la que induce no sólo el silencio, sino el contacto físico-expresivo que me proporcionaba mi papel, da un nuevo prisma a mi vida.
Mi breve estudio sobre la filosofía de Marcel Marceau me ayudó a meterme en el papael, pero me dio una visión del mimo que jamás me había detenido a pensar.
A partir de ahora seré un mimo callejero de vez en cuando. (Tampoco será la primera locura que haga, ni la ultima).
La facultad está rebosante de nuevas ideas con el principio del cuatrimestre, y todo esto me parecen demasiadas experiencias juntas, excesivas para que mi precaria estabilidad mental pueda asumirlas pero que se le va a hacer.
Jamás olvidaré las cosas que me pasan cuando salgo con la mujer que solo come pure de calabaza, parece que tuviesemos atracción hacia lo subrealista, puesto que no hay ningún otro adjetivo para calificar los sucesos que acontecen en nuestra existencia. Ahora ya no sólo nos persiguen los locos sino que nosotras les perseguimos a ellos.
Por último decir a aquel que me lea (que supongo no es nadie pero a mi me consuela pensar que si) que la timidez no aporta nada que el mundo no viene a nosotros si nosostros no vamos al mundo. Lo único que se arriesga uno al hablar con un desconcido es a perder el encanto que le proporciona el hecho de ser simplemete es un desconocido. Sin embargo aquel ue arriesga suele ganar!. He dicho.
viernes, 4 de enero de 2013
Vuelta al camino
Nuevo año, vieja vida.
2013 suena a: "el año de la destrucción". De todos modos la destrucción no tiene porque ser algo negativo. De hecho teniendo en cuenta que es uno de los preceptos por los que se guía mi vida debería tenerle no sólo más respeto sino también anhelarlo.
A fin de cuentas la destrucción es necesaría para el resurgimiento, del mismo modo que es necesario dejar caer las hojas en otoño para que puedan los árboles florecer en primavera.
Así pues contra todo pronóstico le planto una feliz cara al nuevo año. Me voy a dejar de propósitos porque adoro mi vida, así pues si pretendo reforzar lo que más amo en este mundo: viajar.
Tengo muchas ganas de volver al camino. y tengo más ganas aun de perderme en el mundo y de hacer el viaje más grande que me sea posible. Así que empezaré los preparativos para el camino grande: el camino de Santiago. y esta vez entero: de principio a fin (y si hay ganas hasta Finisterre).
Y mientras estaba estudiando un poquito de geografía para empezar los preparativos he leido algo que me ha conmovido:
Ponerse en Camino, hacer la experiencia del Camino, es como adentrarse en el desierto - el exterior y el interior - y caminar desnudo. Al Camino se llega con lo que eres. Nada más. Y se avanza, la mayor parte del mismo en silencio. Sin preguntar casi nada. Sin preocuparte por lo que no es esencial. A veces se camino con los ojos cerrados y, sin embargo, no se encuentran grandes obstáculos. En el Camino casi todo está por estrenar. Sólo existe una especie de ley implícita: camina aun con paso cansado. Fíate.
En el Camino hay agua: el que regala el suelo y, sobre todo, la lluvia. La lluvia en el camino es como una fiesta. Una gran fiesta que alegra el corazón en lo profundo. Esto apenas se puede entender cuando no peregrinas. En la ciudad todo tiene un precio y lo gratuito apenas se valora. En el camino es sorprendente y grandioso escuchar el ruido de los manantiales, las fuentes y la lluvia rugiendo y estallando sobre el suelo: nos recuerda una y otra vez que el mundo aún puede caminar con ritmos de belleza no aprendidos.
El principal alimento del Camino es la esperanza de lo nuevo, de lo que oculta y, sin embargo, se hace presente allí donde el corazón es capaz de ver mucho más allá y más en profundidad que la simple lógica de la razón.
El camino fracés o la ruta de las estrellas, es el Camino de Santiago por excelencia. Partiendo de Saint Jean Pied de Port, es un viaje de casi 800 kilómetros hacia el oeste, con la Vía Láctea que acompaña desde el cielo y la esencia de una ruta milenaria desde la tierra.
No se puede o no se debe describir, es el peregrino el que, paso a paso, debe descubrirlo recreándose en los paisajes y rincones tan diversos que se ofrecen a lo largo de todo el camino; extasiándose en la contemplación de las milenarias y enigmáticas piedras que jalonan las rutas y que conforman ese sinnúmero de calzadas, puentes, ermitas, iglesias, catedrales, monasterios..., y que no son otra cosa que la huella que dejaron nuestros antepasados, cuya meta era alcanzar la eternidad, allá en el "fin de la tierra".
Finalmente disfrutar de la bondad y hospitalidad de sus gentes, cuya cultura, costumbres y exquisita gastronomía sorprenderán permanentemente al sufrido caminante.
"Las puertas del Camino se abren a todos, enfermos y sanos. No sólo a Católicos, sino aun a paganos, a judíos, herejes, ociosos y vanos; y más brevemente a buenos y profanos"
Tenia pensado hacer un comentario sobre éste texto pero la verdad creo que al menos ahora, nada puedo decir y que ésto no suene redundante o desmerecedor. Así pues que comience la aventura.
PD: creo que el texto pertenece a R. Berzosa (O al menos la primera parte) pero de verdad ignoro si esto es cierto pues aun no tengo puente fiables.
2013 suena a: "el año de la destrucción". De todos modos la destrucción no tiene porque ser algo negativo. De hecho teniendo en cuenta que es uno de los preceptos por los que se guía mi vida debería tenerle no sólo más respeto sino también anhelarlo.
A fin de cuentas la destrucción es necesaría para el resurgimiento, del mismo modo que es necesario dejar caer las hojas en otoño para que puedan los árboles florecer en primavera.
Así pues contra todo pronóstico le planto una feliz cara al nuevo año. Me voy a dejar de propósitos porque adoro mi vida, así pues si pretendo reforzar lo que más amo en este mundo: viajar.
Tengo muchas ganas de volver al camino. y tengo más ganas aun de perderme en el mundo y de hacer el viaje más grande que me sea posible. Así que empezaré los preparativos para el camino grande: el camino de Santiago. y esta vez entero: de principio a fin (y si hay ganas hasta Finisterre).
Y mientras estaba estudiando un poquito de geografía para empezar los preparativos he leido algo que me ha conmovido:
Ponerse en Camino, hacer la experiencia del Camino, es como adentrarse en el desierto - el exterior y el interior - y caminar desnudo. Al Camino se llega con lo que eres. Nada más. Y se avanza, la mayor parte del mismo en silencio. Sin preguntar casi nada. Sin preocuparte por lo que no es esencial. A veces se camino con los ojos cerrados y, sin embargo, no se encuentran grandes obstáculos. En el Camino casi todo está por estrenar. Sólo existe una especie de ley implícita: camina aun con paso cansado. Fíate.
En el Camino hay agua: el que regala el suelo y, sobre todo, la lluvia. La lluvia en el camino es como una fiesta. Una gran fiesta que alegra el corazón en lo profundo. Esto apenas se puede entender cuando no peregrinas. En la ciudad todo tiene un precio y lo gratuito apenas se valora. En el camino es sorprendente y grandioso escuchar el ruido de los manantiales, las fuentes y la lluvia rugiendo y estallando sobre el suelo: nos recuerda una y otra vez que el mundo aún puede caminar con ritmos de belleza no aprendidos.
El principal alimento del Camino es la esperanza de lo nuevo, de lo que oculta y, sin embargo, se hace presente allí donde el corazón es capaz de ver mucho más allá y más en profundidad que la simple lógica de la razón.
El camino fracés o la ruta de las estrellas, es el Camino de Santiago por excelencia. Partiendo de Saint Jean Pied de Port, es un viaje de casi 800 kilómetros hacia el oeste, con la Vía Láctea que acompaña desde el cielo y la esencia de una ruta milenaria desde la tierra.
No se puede o no se debe describir, es el peregrino el que, paso a paso, debe descubrirlo recreándose en los paisajes y rincones tan diversos que se ofrecen a lo largo de todo el camino; extasiándose en la contemplación de las milenarias y enigmáticas piedras que jalonan las rutas y que conforman ese sinnúmero de calzadas, puentes, ermitas, iglesias, catedrales, monasterios..., y que no son otra cosa que la huella que dejaron nuestros antepasados, cuya meta era alcanzar la eternidad, allá en el "fin de la tierra".
Finalmente disfrutar de la bondad y hospitalidad de sus gentes, cuya cultura, costumbres y exquisita gastronomía sorprenderán permanentemente al sufrido caminante.
"Las puertas del Camino se abren a todos, enfermos y sanos. No sólo a Católicos, sino aun a paganos, a judíos, herejes, ociosos y vanos; y más brevemente a buenos y profanos"
Tenia pensado hacer un comentario sobre éste texto pero la verdad creo que al menos ahora, nada puedo decir y que ésto no suene redundante o desmerecedor. Así pues que comience la aventura.
PD: creo que el texto pertenece a R. Berzosa (O al menos la primera parte) pero de verdad ignoro si esto es cierto pues aun no tengo puente fiables.
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