El camino fue la experiencia más sumamente sublime de toda mi corta existencia, un nuevo ser surgió, libre de todo el pasado, pero teniéndolo muy presente. con libertad, humildad (por una vez en la vida), rebosante de amor, hacia el mundo, hacia uno mismo, con asombro por el mundo y por los mundos. Con la pureza de la esencia más profunda, descarnada, desnuda, sobria y amada. Con el arte, con la pasión nunca perdida por las palabras, con la fascinación por los colores con la música del universo. Con el respeto por el amor, por el silencio y por la verdad.
Pero desde que volví al mundo, a este mundo que me dicen que es el real pero que mi alma se atreve a cuestionarlo, me encuentro muerta. El mundo me mata y trata de llenarme de mierda, de podredumbre, de cínica incomprensión, del absurdo del odio y de la absurdez del ego, ese que habría de callar cuando se encuentra con algo incorrupto, pero no lo hace y lo único que intenta es corromperlo.
Mi propio ego también ha vuelto ¿para que negarlo? eso iría contra la poca pureza que se adhirió a mi ser y todavía resiste a los golpes del mundo, ensangrentado, sin piel que la recubra, pero al fin y al cabo un corazón que pese a todo sigue latiendo, bombeando sangre, y no se para aunque se estremezca después de cada latigazo.
Pero mi ego, aunque presente, se presenta y se representa de diferente manera. Ahora lo hace desde una pureza corrupta por incorrupción. ¿paradojas? ¡cómo no!.
Voy a desarrollar esta idea que acabo de concebir tras leer detenidamente mis propios escritos:
Estoy tan sumamente cansada de trabajar para hacer bien las cosas, para estar dentro de la coherencia, para ocultar mi locura, y mi ser. Tan cansada de hacer cosas bonitas, tan asqueada de lo se supone que tendría que ser, tan enferma de no poder estar enferma, tan cansada... ¿y para que? ¿Para que cuando mis corazas desfallece y alguien puede ver un poquito de lo que hay salga huyendo desaborido y asqueado por no poder soportar la verdad? pues me niego, y llevo ya un tiempo negandome. Ahora vomito hasta mis tripas, escupo todo, el vomito sale fuera, y deja de hacerme daño, aunque aun huele. Y así no hay temores, me cargo el miedo, y de paso me deshago de los esquiroles. ¿cómo funciona mi ego aquí? muy sencillo Sí eres capaz de ver mi mierda y aun así no me juzgas adelante. y si ya te la muestro de antemano, no tengo que estar preocupada de que un día la descubras.
Se vive más tranquila la verdad.
Aunque sea hacer trampas.
pero eso es lo que hace el ego, trampas. y ahora hago trampas al mundo siguiendo las reglas de mi propio juego. Sin violarlo con la mentira, solo lo que hay. Y quién se asquee pues que vomite.
Hasta hace un par de semanas no he podido escribir. primero porque estaba viviendo, después porque estaba rumiando y finalmente porque estaba vomitando. Pero vuelvo a las andadas y he empezado de nuevo a convertir el vómito en arte. ¿por que no?.
Y hablando de cosas más agradables:
he escrito mi primer soneto
he recitado en público por primera vez, y eso me emociona,
y cuando los versos volaban, volé con ellos, que me guiaban a lugares muy lejanos pero muy cercanos porque estaban en mi. Y porque pese al ego de artista y filósofos algo en mi me hace amar en narcisismo, y deslumbrarme ante los ególatras. Y vuelvo a amar el arte, aunque pase por encima, trataré de no corromperlo.
Y la mujer de las metáforas me hace pensar mucho. Porque las metáforas son más amplias que las sentencia por lo tanto son expertas en decir más sobre lo que no dicen.
Y el hombre de los cohetes amarillos zumba tanto que me desorienta y así puedo orientarme de nuevo
y el filosofo que no sabe lo que es filosofía es un genio y no lo sabe, y siempre me saca sonrisas y me ayuda a crear
Y las mujeres extrañas que conmigo viven, son dignas de estudio y me entretienen, pero a menudo me sorprenden para bien.
Y aunque muerta y sin flechas siento que aun quedan cosas que no han sido corrompidas, y eso es la pureza que llevaba años ansiando.
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