sábado, 23 de febrero de 2013

Danzante de ojos cerrados,
colores entremezclados,
letras a las que ya no agrado.

Tiembla mi mano
mi corazón late desbocado
permite la existencia de los hados

la métrica es el diablo
la cólera se ha curado
la cordura no es algo soñado

El destino me ha creado
Y a si se lo pago
negando su significado

No sabía como presentar eso, ni lo sé ahora, lo único que se es que lo físico no es ya suficiente para expresar ni siquiera soporta la existencia de la mente. no se dónde se encuentra esta, ni tampoco el alama que la acompaña quizás sean uno, quizás no. no es tormento, ni siquiera desolación es que simplemente me siento incapaz de ver el mundo, de reaccionar racionalmente. y ahora que mi cuerpo se revela quizás para dejar espacio a la filosofía y el arte, como medios para lo sublime, y cómo fines en sí mismos.

sí no hubiese hecho caso a la racionalidad no hubiese conocido al origen y sin ello no se hubiese producido la torsión que dio pie a la magnificencia, sin ello el arte no se hubiera encontrado con la filosofía por lo que no hubiera estado completo y sin ello no hubiera podido concebir a la Nietszche Zaratrustiana que me lleva por los caminos de lo sensorial.Y sin ello yo nada de esto hubiese conocido y ahora que tengo la certeza de que los locos son los únicos cuerdos, de que la sabiduría esta en el arte, en la expresión y en el conocimiento, incluyendo a la ciencia si el positivismo no tratase de suprimir todo lo demás.
Ahora que lo veo que lo siento que lo escucho que lo practico que soy cómo plastilina moldeada por un destino incierto que me permite cada vez acercarme más al todo. Ni mi cuerpo ni mi mente me pertenecen, pero sí el mundo y todo lo demás.

vuelvo a citar a Nietszche:
arte filosofía y ciencia están tan dentro de mi que algún día pariré centauros.

La paradoja de lo abstracto incluso intentando escrutarlo desde la racionalidad será siempre la esencia de la libertad y esta la esencia de la locura que a su vez engendra genialidad y así y sólo así podría uno acercarse a la verdad a riesgo de perder la cordura y cómo condición última para verla.

(que mística me he despertado hoy)

lunes, 11 de febrero de 2013

existencia ¡dame un respiro!

Ahora que he tenido tiempo suficiente para asimilar todo lo que ha pasado en lo poco que llevamos de año puedo empezar a plantearme cual será mi proximo destino.

Paris fue un experiencia increible. Deseo con todas mis fuerzas poder volver, jamás me cansaría de Montmatre, ni de ninguna de sus calles ya sea el barrio Latino, St germain, o cualquiera de las Gar que tanto odiaba mientras estaba allí.
Los locos: esa otra parte de mi vida, no se si llegara algún día en que pueda decir no hay ningún loco que me pueda sorprender, cada uno está peor que el anterior y estos me persguen hasta cuando estoy fuera de casa (que casi que mejor) pero cada uno me da una nueva visión del mundo. Ni que decr queda que las lecturas de Sartre me hacen dudar de mi propia cordura y quizá acabe por que no uniendome a esos locos que me persiguen.

Ser mimo por un día es genial, ni que decir queda que toda la reflexión a la que induce no sólo el silencio, sino el contacto físico-expresivo que me proporcionaba mi papel, da un nuevo prisma a mi vida.
Mi breve estudio sobre la filosofía de Marcel Marceau me ayudó a meterme en el papael, pero me dio una visión del mimo que jamás me había detenido a pensar.

A partir de ahora seré un mimo callejero de vez en cuando. (Tampoco será la primera locura que haga, ni la ultima).

La facultad está rebosante de nuevas ideas con el principio del cuatrimestre, y todo esto me parecen demasiadas experiencias juntas, excesivas para que mi precaria estabilidad mental pueda asumirlas pero que se le va a hacer.

Jamás olvidaré las cosas que me pasan cuando salgo con la mujer que solo come pure de calabaza, parece que tuviesemos atracción hacia lo subrealista, puesto que no hay ningún otro adjetivo para calificar los sucesos que acontecen en nuestra existencia. Ahora ya no sólo nos persiguen los locos sino que nosotras les perseguimos a ellos.

Por último decir a aquel que me lea (que supongo no es nadie pero a mi me consuela pensar que si) que la timidez no aporta nada que el mundo no viene a nosotros si nosostros no vamos al mundo. Lo único que se arriesga uno al hablar con un desconcido es a perder el encanto que le proporciona el hecho de ser simplemete es un desconocido. Sin embargo aquel ue arriesga suele ganar!. He dicho.