viernes, 31 de enero de 2014

El juicio estético.

El juicio estético no es subjetivo aunque sea personal en cuanto que está sujeto al ideario simbólico relativo a la cultura.

El contexto cultural crea el ideario simbólico, el contexto personal las preferencias que suscitaran las emociones estéticas del sujeto que las percibe. Y remitirse a una completa subjetividad no es más que un signo de confusión entre sublimación e impresión. Esta confusión reconozco que pese a ser abismal hay veces en las que puede ser tan sutil que confunda a cualquiera.

Y ahora pondré un ejemplo que clarifique la tesis que acabo de exponer.

Así pues es cierto que quizá la visión de un mismo atardecer a dos personas en el mismo contexto sociocultural pueden producirle percepciones diferentes. Quizá uno se siente abrumado y otro pletórico, y la imagen que reciben es la misma. Quizá el que se siente abrumado identifica la caída del sol con la superación del trance de la muerte, o le suscita una reflexión relacionada con la finitud o la muerte. Quizá es que se siente pletórico, ve en la belleza de la estampa la perfección de la creación divina.

Pero todas estas asociaciones entre un atardecer y las impresiones que de él se extraen vienen del simbolismo que el contexto cultural plantea. Desde luego la visión de un atardecer no es una visión directa de la muerte, ni de la armonía divina aunque suscite esas emociones. El hecho de que cada uno de los expectadores se decante por una o por otra devendrá de su contexto personal, y en éste incluyo hasta el estado anímico que hará referencia a la biografía de cada cual.

Si alguien que dice estar sublimando reduce esa sublimación a "el naranja es bonito luego sublimo" está hablando de impresión no de sublimación.

previamente al concepto está la impresión, más allá e él, lo sublime. Casi diría que el concepto es neutral, pero no lo afirmaría porque en última instancia se construyen en el lenguaje, por lo que adquiere ya simbolismo.

Así pues, el juicio estético, aunque se de en el sujeto, no es propiedad del sujeto, ni de un "no se qué" inefable. Y digo esto, siendo consciente de las implicaciones metafísica que de ésto deviene, pero eso sería largo, y se que leerme cuando me pongo seria no es agradable si me extiendo.

domingo, 26 de enero de 2014

Definiciones

Los problemas y las soluciones pasan por las definiciones.

Cuando las cosas no se definen, sentimos ansiedad, necesitamos explicaciones, sean las que sean, las que busquemos, las que encontremos. Cualquier cosa que nos ayude a agarrarnos, un asidero que nos permita seguir avanzando por terreno firme y no tener que estar arriesgandonos a cada paso, dejar de contenernos y caminar tranquilamente, impidiendo o forzando los sentimientos en favor de la conveniencia que haya encuadrado la definición.

Cuando no tenemos una definición buscamos su solución en ésta.

Yo también busco definiciones desesperadamente.

Por otra parte, cuando las obtenemos quizá estas no nos gusten. Primero porque pueden ser la explicación de como hemos actuado erroneamente durante todo el tiempo en que no hemos tenido ese seguro. Segundo, porque como deseabamos, equivocadamente, una vez las tenemos, tenemos que reprimir o forzar todos los sentimientos que se salgan del marco establecido.

A su vez disfrutamos muchísimo de lo indefinido.

Los sentimientos se contradicen constantemente, queremos definiciones y desfrutamos de lo indefinido. Lo indefinido nos angustia, pero lo definido nos limita tanto que nos desespera.

Se han de definir los sentimientos?
Llevo tiempo pensando en ello y aun no he concluido nada.
Supongo que llegado el momento.

(Que respuesta tan vaga, si alguien se toma la molestia de leerme comprendo perfectamente su frustración)

martes, 21 de enero de 2014

Mera banalidad metafísica

Definitivamente la tecnología y yo nunca nos llevaremos bien... suerte que los placeres que me produce lo intangible con muy superiores a ello y en nada me preocupa tener que prescindir de estas mecánicas máquinas.

Bueno, pues en plena época de exámenes y aquí me encuentro escribiendo memeces, porque ya estoy muy cansada de que la concentración subsuma la mente en la atención y no permita el placer de la divagación continua en la que vivo habitualmente.
Añadir además que tras el examen de hoy concluyo que soy una pedante, nada nuevo, pero que además puede hacerse arte que permita la sublimación desde la pedantería. y bueno a ello me pongo ahora mismo, porque no hay nada de lo que disfrute más que de jugar con las palabras y mucho más si se me permite crear verdades o al menos establecer las premisas básicas de mundos posibles o de verdades parciales con posibilidad de ser adheridas a este mundo.

los temas sobre los que mi mente diserta en estos días son dos de los más básicos, de esos que siempre vuelven, sobre los que se concluyen cosas, pero nunca nada lo suficientemente claro: la naturaleza humana en cuanto a su respectiva bondad o maldad y la vacuidad y banalidad humanas.

En ocasiones creo que estos temas están intrinsecamente relacionados, vease, la bondad inconsciente de nada sirve si una reflexión consciente no es su impulsora. Más de lo mismo con la maldad o ¿acaso esta puede ser juzgada en función de los daños morales que provoca independientemente de la conciencia o no, o de la prudencia o no con la que se ha llevado a cabo dicho acto?

No lo se, ciertamente no lo se. hace 6 meses postulaba la bondad humana y hace 3 su maldad. Ahora no encuentro respuesta, pero no voy a dejarlo en manos del relativismo, puesto que toda reflexión acaba en él. Creo que el bien depende del amor, que este es fundamental para comprenderlo, y de ambos deviene la belleza (si... todo muy platónico, pero con una jerarquía inversa, dónde la belleza sería subproducto del amor y no al revés).

Y la relación de todo ello con la banalidad? esta cuestión atañe ya a los estados de mi alma y a su lucha con el ego... ¿es de verdad posible que exista la no banalidad absoluta, en un ser que pretende simplificarlo todo, banalizandolo así para a través de la síntesis para una comprensión sintetica, pero no por ello reduccionista, pues asume sus pretensiones absolutas a través de la espiritualidad?

La metafísica es mala para la conexión linguística y la concepción de diferentes términos en los estados mentales. Prueba de ello mi precaria salud mental que cada día se muestra más al borde de la locura, y el día en que la abrace hallaré la verdad, he dicho.