sábado, 12 de mayo de 2012

Presente, Pasado, ahora, ayer, recuerdo y el jazz que guia todos esos momentos

Vivo en el presente siendo plenamete consciente de él, pero al mismo tiempo vivo con los ritmos de un pasado que nisiquiera conozco. Los ritmos del pasado a través de la música Bebop, que acabo de descubrir, guian mi mente, alienandola, enajenandola, sumergiendola, violando los limites de la realidad, pero al mismo tiempo siendo, sintiendo todo tal cual es, tal cual fue, en éste preciso instante, donde estoy aquí, pero estoy allí, y miles de historias sin sentido se despliegan en mi mente, y vuelven a replegarse para dejar lugar a otras nuevas, viejas.
Tiempos remotos, tiempos presentes, historias reales, historias falsas. Me muevo en la noche, de bar en bar, de club en club, persiguiendo el Jazz, persiguiedo a todos esos saxos que juegan con mi mente, con mi cuerpo. Saxos que de compiten con los bajos y con las baterias por ser ellos quien me dominan, quienes me guian. vibro. sigo mi camino, estre los clubes de Jazz, entre los bares de negros de los años cincuenta, alejados de todos, pero más vivos que nadie. Los que no se ven, pero los únicos que están ahí.
Me pierdo entre la gente, me dejo guiar entre ella, nuestras mentes viajan juntas pero al mismo tiempo estamos separados.
¿dualismos? ¿sinsentidos? que va. Ni siquiera es locura, ni siquiera es posicionable, el bien y el mal simplemente no son nada. Miro. El mundo cada instante es diferente pero no nos damos cuenta.
Dejo mi mente completamente en blanco y dejo que las notas, los sonidos, la música, se apodere de ella. por tanto en estos instantes no soy pero soy más que nada, más que nadie, más que nunca y menos que siempre.
Estoy ahora en ese bar de ambiente apacible escuchando Jazz de nuevo, porque llevo muchisimo tiempo viajajndo tras él. las paredes negras, cómo la piel de los músicos, las luces verdes, y ese cohete al que no acabo de encontrarle sentido. Dos copas de vino a medias, carboncillo por toda la mesa. Intento pintar la música. pero no lo consigo. intento pintar al músico, pero me confundo y me dejo ir. mi mente vuelve a escaparse. pero no me importa porque todo es. La noche me abraza, resguarda, la noche es nuestra guia, mi guia, y el Jazz vuelve a llamarme. Otro club que cierra. Mis ojos cada vez más cerrados. creeran que es por la cantidad de horas que llevo sin dormir, por la cantidad de vino que hay en mi cuerpo, pero no, es por la cantidad de Jazz que ha pasado por mi. dejándome agotada.

Voy y vengo y las farolas comienzan a apagarse, pronto la luz del día volverá. y no puedo seguir. No quiero que el saxofonista deje de tocar nunca. pero tampoco puedo querer nada porque estoy completamente sumida en el mágico mundo que él me brinda. La noche dejará de ampararnos y dejaremos de ver las estrellas.

Sigueme. acompañame el tiempo que sea necesario y deja que siga disfrutando de tu melodía.
No volveré a verte. no recuerdo siquiera tu rostro. sólo me queda un retrato a carboncillo en un sucio cuaderno de dibujo, pero sé que melodias tocaste, se que llegaron no sólo a mi alma, sino a mi mente.

El sol ilumina mi habitación y en el viejo tocadiscos sigue dando vueltas ese vinilo, que habré escuchado mil veces, pero que cada vez que lo hago es diferente. ¿Habrá sido todo un sueño causado por estas hermosas melodias? No. todo es, todo fue demasiado intenso como para ser cosa de mi mente, de mi no mente enajenada. el ratrato de bajista, la batería aun marca el ritmo de mi corazón y el saxofonista... no tengo palabras para describirle.

Está aterdeciendo ya, de uevo la noche se cernirá sobre mi, de nuevo vagabundearé de club en club, de bar en bar. en busca de más jazz para mi alma, para mi mente, para mi cuerpo.
pero ¿y ahora?

Ahora que el sol está fuera no es momento para el bebop, no es momento para nada nocturno, y aun así todo es intenso.

Intenso no es una palabra lo suficientemente intensa, para describir la intensidad de lo que siento.
lo que es, nunca fue, y lo que será, ya ha sido.
y se desvanece como esos sueños interrumpidos por el estridente grito de un despertador que me arranca de mi sueño, devolviendome de nuevo a la vida y olvidando mis sueños para siempre.

En unas pocas horas, volveré a llenar mi alma con los profundos sonidos del jazz.

1 comentario:

  1. ¡Por fin comento, por fin comento!
    Me ha encantado este texto. En serio, es magia de música que te envuelve :P

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