sábado, 19 de mayo de 2012

perder y ganar

Y es entonces cuando me miras desafiante, y lo veo en tus ojos, ese maldito orgullo, esa prepotencia, ese ego tan grande que no cabe en nosotros. Sí eso es lo que nos caracteriza, nunca dejaremos de luchar, nuestras guerras serán eternas y nunca habrá vencedor tan sólo heridos, y muertos. Nuestro orgullo, nuestro ego, hasta nuestra própia conciencia, ¡sacrificaremos hasta la cordura para ganar ésta batalla! pero la guerra no cesará hasta que alguno de nosotros quede completamente derrotado, de hecho ni siquiera eso sería suficiente y tú... tú has empezado a entreveerlo. Te estás empezando a dar cuenta de cual es el único modo de derrotarme, aunque eso pase por tu própia derrota. Dejarte ganar! esa es la clave. Porque sabes que odio perder, pero hay algo que odio aún más: que me dejen ganar.

Yo no puedo utilizar ea técnica, porque mi orgullo no me lo permite, pero se, que también sería la forma de derrotarte a ti, aunque eso, eso es jugar sucio y lo sabemos.
Dispuestos a morir en la batalla, pero el honor es lo único que está por encima de ello. Al menos mi honor. Me destruiras, nos destruiremos mutuamente, pero nunca jugaré sucio.

Tú ya has empezado, ¿está acaso tu orgullo por encima de tu honor?
Si es así no me queda otro remedio, sacrificaré al individuo que representa la otra parte en esta batalla, que en realidad no es más que una extensión de mi desequilibrio interno. Si juegas sucio acabaré contigo. Te destruiré. porque podré perder la guerra, podré incluso perder todas las batallas, podrás destrur, mi ego, mi orgullo, mi esencia y todo lo que soy. Puede que de mi no quede más que un pozo de veneno, pero jamás vencerás.

Que te dejen ganar, es que te arrebaten la victoria, es peor que perder, es un atentado contra tu ego, es poner en ridiculo tu inteligencia. Es robarte de una manera deshorosa la satisfacción de la victoria. Dejar ganar a alguien es ganar haciendo trapas, pues su orgullo queda irreparablemte herido.

Que te dejen ganar es arrebatarte la satisfacción de la victoria, prefiero una y mil veces perder según mis terminos a que me dejen ganar, porque ésto no atenta sólo contra mi orgullo sino también contra mi persona. ya sea en un juego en un debate, o en una lucha de miradas. perder atenta contra el ego, pero él puede reponerse, pues el orgullo tine esa facilidad de crear nuevas capas todo el tiempo, pero atentar contra tu persona poniendo en duda la capacidad regenreativa de mi ego es algo que mi orgullo no puede curar.

Se que tu ego es tan grande, que eres capaz de sacrificar tu honor por la victoria. utilizando el falso juego de:
"te dejo ganar, porque estoy tan seguro de que tengo razó y se que no podrias soportar mi superior inteligencia, que me permito el lujo de dejarte en tu estado de ignorancia".

Pero yo también puedo jugar sucio, no lo olvides, que no lo haya hecho hasta ahora, porque lo que queda de moral en mi ser me lo impedia no quiere decir que no pueda acallar a mi conciencia. Y si jugamos en los mismos terminos, entonces da por hecho que has perdido la batalla. Porque puedo ser muchisimo más cruel y sádica de lo que puedas llegar a imaginar... pero ni siquiera eso sería necesario para vencerte, pues conozco tu punto debil, y si me sigues tocando las narices, no dudaré en apuntar todas mis armas hacia él, y te destruiré hasta que no queden ni cenizas de tu ego.

Miro desafiante al mundo, mi guerra, nuestra guerra, ha empezado a traspasar fronteras. Esto no va a acabar bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario