domingo, 25 de octubre de 2015

Amar no implica el suicidio.

Tantos años para darme cuenta de que amar no tiene por que implicar morir de amor, que no tiene que empujar al suicidio.
De hecho querría reivindicar hoy que el amor, incluso un amor moribundo o enterrado, debería entenderse de modo que impide ese espantoso dolor que busca acabar con todo.

Que con el amor siento calma y que llevo ya años cansada de tanta tortura al punto que me había olvidado de como era eso de amar sin sufrir, me había olvidado de que el amor podía ser un dulce, que podía ser picante, y salado. 

Estaba cansada de tanto amor amargo y agrio.

Aunque como sibarita culinaria que soy del arte amatorio, es cierto que prefiero un amor que plazca a mis cinco sentidos y sobre todo, a las cinco dimensiones del gusto.

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