El tema vuelve una y otra vez aunque sea con distintas imágenes, sin embargo ¿Por que negarlo?, de narcisistas va siempre el asunto.
Porque los narcisistas nos rodean, porque en el fondo todos somos un poco narcisistas y porque los narcisistas me fascinan de sobremanera.
¿Por qué no puedo controlar semejante atracción hacia tan despóticos antiheroes?
Jamás he tenido la más remota idea sobre cuál puede ser la respuesta a esto, pero llegó la hora de zanjarlo. ¿Como? pues a través de la indagación en conjunto con la única persona que se siente tan atraida hacia ellos como yo: La señorita de los zapatos de charol.
Esta señorita que vive en las nubes, afirma fervientemente que yo soy tan narcisista como aquellos en cuyo egolatrimo me sumerjo. Si al final todo va a ser una lucha de egos.
Supongo que mi presencia le es grata a esta señorita porque realmente me percibe como tal.
Lo que tengo presente es que también ella, pese a negarse, es una de las mayores egolatras que conozco. Pocas femmen-fatales son tan conscientes de lo maravillosamente bien que juegan con la pobre timidez e inseguridad de los
Todo se reduce a relaciones de poder, a luchas, a duelos; dónde el amor duele, y, el dolor ajeno satisface.
Y en búsqueda de respuestas, o al menos de la exposición de las preguntas que sobre ello nos rondan vamos a escribir un libro. ¿Quién sabe? quizá ilustremos a alguien. (La verdad es que la idea de escribir un libro en si es realmente de la clase de egolatrismo que tanto nos trastorna)
Así pues una vez la señorita de los ropajes de colores ocres me dio la afirmación ante mi proposición de conjunta escritura, me sentí, lo que creo que ha de ser lo más cercano a que te acepten una proposición de matrimonio.
Esa misma noche en una calle solitaria, agarré sus manos y le susurré:
Todo lo que somos fuimos y seremos, cada paso de los que el destino ha marcado para que nos encontremos, conozcamos y retroalimentémos tenía como finalidad este momento, este sublime instante en el que concebimos nuestra próxima obra como en hijo en espera que ya es, como el gran momento de comprensión de nuestros seres recíprocamente.
¡que gran y sublime expresión de nuestro narcisismo, conformado en gran parte debido al narcisismo de los demás, acto que no es en sí para nada narcisista!
De narcisistas va la cosa
Aunque la cuestión es en realidad, quienes son los verdaderos narcisistas.
Tendreís noticias de nuestro libro... o no.
¡Sí, quiero!
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