¿Realmente quieres saber por que me has llamado hoy?. Después de todo este tiempo, después de todo tu desprecio y toda mi indiferencia, y de toda tu indiferencia y todo mi desprecio, después de todo lo que dijimos y de todo lo que no quisimos decir, pero que yo dije y que tu escuchaste y que tu dijiste pero yo me negué a escuchar.
Después de que me dijeses que me querías y después de que yo desdeñara cruelmente (pero no tan cruelmente) ese amor que tu decías sentir, porque que yo, más curtida que tú, sabía que no era más que una ilusión.
Después de que me despreciases por no haberte amado jamás, a sabiendas de que era parte de nuestro trato, y después de ese largo largo silencio en el que creías ser feliz.
Después de todo ello, el destino se puso en tu contra y tuvimos que volver a cruzarnos. ¡Málditas probabilidades de reencontrarse con el pasado cuando de él se huye!.
Y en efecto nos cruzamos, y como te sentías seguro, confiado, y creías haberte recompuesto y creías que me habías superado y que eras tú quién me estaba sometiendo a ese silencio que en realidad estabas usando para lamer tus heridas y no para castigarme, decidiste venir a mi con una inmensa sonrisa a saludarme y a preguntarme hipocritamente que como me sentía. Pero no te engañes, no lo hacías por mi, lo hacías para demostrarte a ti mismo que me habías superado, que podías enfrentarte a mi como un recuerdo sin sentir nada en el presente salvo nostalgia por el pasado.
¿Que que hice? Irme, porque no tengo tiempo ninguno para falsas sonrisas, para alimentar egos ni para salvar corazones recompuestos. Porque por más que esto pueda parecer falso, mi indiferencia hacia tí es real, no quiero hacerte ningún mal, ni siquiera estoy disfrutando con esto sin embargo si algo te atrae de mi es mi sinceridad, no quiero decir que diga La Verdad, tan solo, que como ahora digo lo que realmente creo, y esto como sabes fue el principio y el final del breve espacio de tiempo que compartimos.
Perdona que me haya desviado de lo que intentaba explicar, pues todo esto tu ya lo sabes, pero responderé a tu pregunta, aunque fuese retórica. ¿Por que me has llamado hoy? porque cuando me fui y rehuí un fortuito encuentro lleno de hipocresia para el que no tenía ni ganas, ni tiempo te quedaste con la duda de si realmente habías conseguido acallar tu corazón cada vez que oyes mi nombre.
Quieres, quieres volver a verme después de todo este tiempo para convencerte a ti mismo de que no soy nada especial, de que tu amor por mi tan solo fue una ilusión, pero al mismo tiempo temes que así sea, pues ¿por que habrías de haberte enamorado de alguien que nada digno tiene para ser amado.?
Necesitas responder a esa pregunta y por eso me has llamado hoy, para que venga aquí, y actúe hipocritamente delante de un café ya mareado por las absurdas vueltas que se le dan a un café sin azúcar. Deseas que sonría como una niña tonta a la que crees que conseguiste enamorar pero cuya declaración te frustra no haber conseguido. Y te preguntas continuamente ¿que fue lo que viste en mi?
También te contestaré a eso, en efecto no soy nadie especial, no hay en mi nada digno de ser amado, y sigues sin comprender el porqué, pero pese a ello, me has citado, y he venido. Y en lugar de sonreír y escucharte en tu incansable verborrea, mientras intentabas justificar esta cita con un misterioso "No se por que te he llamado pero necesitaba verte" te estoy diciendo todo esto, y esto, esta manera de actuar que suelo utilizar es lo que te perturba, lo que rompe todos tus esquemas y lo que hace que hayas necesitado llamarme.
Y se que ahora vas a preguntarme que por que he acudido a esta cita si es esto lo que pienso. Y se me ocurre decirte que me gusta el café y que jamás rechazaría uno gratis si ante mi se presenta, y también podría argumentar que no tengo ningún problema conque "seamos amigos" por hipócrita que a mi misma me suene esa frase en mis propios labios y que pese a ello se que es cierta. Incluso siguiendo con tal despropósito te diría que vengo a decirte como pienso que eres porque quiero que te conozcas a través de mis ojos porque somos amigos, e incluso eso seguiría teniendo algo de cierto.
Pero puestos a ser sinceros y a zanjar esto, he venido para confirmarte que no soy nadie especial, para confirmarme a mi misma que pese a ello soy capaz de tenerte a mis pies, porque ya sabes que soy una ególatra y una narcisista, porque soy una persona moralmente reprobable.. Pero quizá tu quieras sentir el dolor del amor y del desamor tanto como yo disfruto de estar doblegada ante las personas a las que amo, o incluso quizá después de decirte todo esto veas por fin lo dañina que soy para tí, y puedas realmente pasar página y amar a otra persona que merezca más tu amor que yo.
Aunque por desgracia se que después de haber sido tan sumamente sincera, no habrá forma de que me elimines de tu cabeza. Aunque personalmente pienso que no deberías de sentirte estúpido por haberte enamorado de alguien común, y que deberías de prestar más atención a mis palabras que al impacto que mi discurso tiene en ti.
Así pues habiendo contestado a tu pregunta evitaré que la incomodidad de la verdad que mi presencia supone desaparezca, gracias por el café, y aunque olvidaste que siempre lo tomo solo puede que el azúcar que he dejado te endulce la amargura que voy sembrando a mi paso.
Adiós
No hay comentarios:
Publicar un comentario