Hay veces que entre las nubes aparece un luminoso claro naranja que filtra el naranja de un atardecer con su melancólica calidez y se convierte en un asidero al cual hay que tener valor de aferrarse ascendiendo a los cielos sin miedo a volar por encima de todas esas cosas que nos impedían la visión del frío azul del cielo.
Oh destino! dame valor para superar el miedo, dame fuerza para responder a tus retos, dame lo que yo quiero darme a mi misma, dame un amor de mi y sobre todo un amor del otro.
Las nubes se van disipando y al otro lado observo anonadada promesas de un futuro para el cual se ha de vencer el miedo.
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