Cambiarías tu celestial vida dirigida al bien por una eternidad en el infierno si yo estoy en la parte de ésta ecuación?. Éste es el trato que yo te propongo; una eternidad junto a mi en el infierno a cambio de renunciar al bien que tanto te costó alcanzar.
Sabes ya de sobra que nada podrá sacarme de aquí. Que mi alta posición en el averno me la he ganado con creces. y que mi alma torturada jamás encontrará la redención. No me quejo, es lo que deseé. lo que decidí y no me arrepiento.
Oh Ángel! jamás te pediría que te alejases de tu bondad, de tu camino y mucho menos del bien para estar junto a mi, y no es por que no me falte egoísmo, sino porque bien conozco los desengaños y amarguras de ésta mi elección. Sin embargo gran Ángel bondadoso, que en mi mundo no tienes cabida, que he intentado alejarte, que he tratado con todos mis medios que siguieses tu camino y nada te tentase a venir al mal, has de saber que si es tu deseo renunciar al cielo que tanto te costó conseguir por pasar la eternidad entre los sufrimientos del infierno por mi, no te lo impediré. Llevo mucho tiempo frenándote, pero al igual que yo llegué aquí por mi propia voluntad, no seré yo quien anule la tuya.
El mal es placentero. El mal es mi camino. ya ni siquiera he de esforzarme en buscarlo, está tan dentro de mi, que nada podría hacerme atisbar siquiera la salida del infierno, pero al mismo tiempo no hay restricciones en mi ser. no existen los limites, hasta trasgredir la neutralidad puedo. Ven a mi lado ser luminoso. Ven a la oscuridad y que ésta inunde tu alma, tu cuerpo y tu mente.
Una eternidad, un único sólo de guitarra interminable, de esos que si acabasen morirías de dolor. Únete a la velocidad y la oscuridad de mi vida y estaremos unidos eternamente por unos lazos que ni el doloroso desgarro de nuestras almas podría romper
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